Izu era un asceta que, renunciando a las riquezas del mundo y decidido a encontrarse a sí mismo, se instaló con un cuenco de madera, una cuchara y una vieja túnica en las montañas del la cordillera del Himalaya. Allí, en una árida explanada, cerraba los ojos escuchando los cantos de los pájaros, el sonido de los vientos y el rugir de las aguas de una cascada cercana. Así pasó meses, incluso años. En silencio escuchaba y meditaba las palabras invisibles de los elementos.
Cierto día Izu, habiendo alcanzado un alto grado de concetración y llegando a la integración con todos los sonidos que le rodeaban, sintió que su corazón crecía en lo más profundo de su plexo solar. Sentía una presión que le era agradable pero dolorosa al mismo tiempo, tanto que, no pudiendo resistirlo, abrió la boca para gritar, más su garganta no emitió sonido alguno. La presión seguía creciendo y cuando el dolor era casi insoportable vio frente así un gran dragón amarillo que emergía de la tierra.
Izu, paralizado por el miedo no se movió. El dragón lanzó fuego sobre el cuenco de madera que Izu empleaba para beber y comer, llenándolo de un fluido dorado y conviertiéndolo en un recipiento de pulido metal. Finalmente el Dragón le dijo a Izu:
" Tu eres la persona que mejor ha sabido guardar en su interior los sonidos de la vida y la muerte, del odio y el amor, de la oscuridad y la luz. Por ello en nombre de los dioses del conocimiento, te hago entrega de este objeto capaz de trasmitir las sensaciones más increíbles, capaz de estremecer tu alma y también tu corazón".
Según cuenta la leyenda, así nacieron los cuencos tibetanos y desde hace milenios han sido utilizados, como práctica habitual, en todos los Monasterios y Lamaserías del Tibet, Nepal y la India.
Vive el sueño, vive una historia mágica... crea nuevas aventuras y conquista nuevos horizontes.
Mostrando entradas con la etiqueta leyenda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leyenda. Mostrar todas las entradas
lunes, 5 de febrero de 2018
miércoles, 10 de enero de 2018
Crónicas de Arad
Sentaos alrededor de la fogata, tomad vuestros abrigos y siéntanse como en casa... la arboleda os protege, solo abran sus corazones y descansen vuestro espíritu.
Guerreros, magos, sacerdotisas, brujas, bardos, locos, hierofantes, hechiceros, sabios y maestros; escuchen este relato al rededor de esta fogata.
***De una historia transmitida oralmente y adaptada por el Vildare de la comunidad Arlhae Kristian Thornn.
Parte I - Sobre los días primigenios
En los días sagrados y primigenios de la vida, sobre el antiguo Arad caminaba Eidhalia brindando su luz a aquella joven tierra; con sus manos creadoras acariciaba la hierba fresca del campo la que luego se convirtió en bosques imponentes, hogar de nuevas criaturas.
Eidhalia ofrecía su canto en un gran montaña y de su canto nacían flores y aves; por cada palabra de sus canto brotaban elementales que la guardaban pues eran sus protectores; cuando descansaba sus esencia volaba a los cielos y observaba el Arad desde el cielo nocturno, ofreciendo su mágica luz en forma de esfera brillante.
El todo presente rodeaba también el Arad, incesante y continuo, existente en tiempo y espacio mostraba su poder, sin su mano guía una sonrisa no hubiera sido posible, un pensamiento en los seres no surgiría, era conocido por distintos nombres, sin embargo en nuestro relato lo conocemos como Eiran porque sin su energía la vida seria como una pintura inanimada.
Eidhalia tuvo una hija a la que puso de nombre Lihedi, era un ser de luz muy hermoso nacida de lo sagrado, Lihedi tenia un largo cabello marrón que flotaba continuamente, en su frente llevaba una corona de flores blancas y lilas, tenia unos grandes ojos color ambar, vestía con seda color verde agua y crema, su piel era pálida y brillaba con tonos celestes cuando los rayos del sol tocaban su piel.
Un día cuando Lihedi se encontraba en aquella alta montaña de Arad, observo en el horizonte una gran figura que venia flotando por las aguas del mar, el nombre de este ser era Dhalom, él era un guerrero y cazador de piel canela y cabello castaño, con ojos negros azulados, tenia prendas color negro y marrón; con unas muñequeras de plata en las manos.
Este noble cazador brillaba como el sol, al arribar el Arad la naturaleza parecía darle la bienvenida, fue cuando observó aquella gran montaña y quedo maravillado de su majestuoso porte, decidió emprender el viaje hacia la cima guiado por un sentimiento extraño, que lo atraía hacia ese lugar.
Pasaron algunos días, cuando al llegar allí encontró una modesta cabaña llena de flores; al llamar a la puerta se topo con los ojos mas bellos y sin esperar un respiro; el tiempo se detuvo ante los dos.

( Parte II - Sobre la pareja sagrada, la siguiente semana :3 )
*Arad-> Tierra, lugar
bendiciones a todos.
Guerreros, magos, sacerdotisas, brujas, bardos, locos, hierofantes, hechiceros, sabios y maestros; escuchen este relato al rededor de esta fogata.
***De una historia transmitida oralmente y adaptada por el Vildare de la comunidad Arlhae Kristian Thornn.
Parte I - Sobre los días primigenios
En los días sagrados y primigenios de la vida, sobre el antiguo Arad caminaba Eidhalia brindando su luz a aquella joven tierra; con sus manos creadoras acariciaba la hierba fresca del campo la que luego se convirtió en bosques imponentes, hogar de nuevas criaturas.
Eidhalia ofrecía su canto en un gran montaña y de su canto nacían flores y aves; por cada palabra de sus canto brotaban elementales que la guardaban pues eran sus protectores; cuando descansaba sus esencia volaba a los cielos y observaba el Arad desde el cielo nocturno, ofreciendo su mágica luz en forma de esfera brillante.
El todo presente rodeaba también el Arad, incesante y continuo, existente en tiempo y espacio mostraba su poder, sin su mano guía una sonrisa no hubiera sido posible, un pensamiento en los seres no surgiría, era conocido por distintos nombres, sin embargo en nuestro relato lo conocemos como Eiran porque sin su energía la vida seria como una pintura inanimada.
Eidhalia tuvo una hija a la que puso de nombre Lihedi, era un ser de luz muy hermoso nacida de lo sagrado, Lihedi tenia un largo cabello marrón que flotaba continuamente, en su frente llevaba una corona de flores blancas y lilas, tenia unos grandes ojos color ambar, vestía con seda color verde agua y crema, su piel era pálida y brillaba con tonos celestes cuando los rayos del sol tocaban su piel.
Un día cuando Lihedi se encontraba en aquella alta montaña de Arad, observo en el horizonte una gran figura que venia flotando por las aguas del mar, el nombre de este ser era Dhalom, él era un guerrero y cazador de piel canela y cabello castaño, con ojos negros azulados, tenia prendas color negro y marrón; con unas muñequeras de plata en las manos.
Este noble cazador brillaba como el sol, al arribar el Arad la naturaleza parecía darle la bienvenida, fue cuando observó aquella gran montaña y quedo maravillado de su majestuoso porte, decidió emprender el viaje hacia la cima guiado por un sentimiento extraño, que lo atraía hacia ese lugar.
Pasaron algunos días, cuando al llegar allí encontró una modesta cabaña llena de flores; al llamar a la puerta se topo con los ojos mas bellos y sin esperar un respiro; el tiempo se detuvo ante los dos.

( Parte II - Sobre la pareja sagrada, la siguiente semana :3 )
*Arad-> Tierra, lugar
bendiciones a todos.
Labels:
arbol,
arlhae,
comunidad,
cuento antiguo,
dios,
Diosa,
elemental,
espiritual,
leyenda,
madre naturaleza,
mito,
paganismo,
tierra,
wicca
domingo, 24 de diciembre de 2017
La creación del cielo y la tierra
“El país que no tenga leyendas –dice el poeta- está condenado a morir de frío. Es muy posible. Pero el pueblo que no tenga mitos está ya muerto”.
Georges Dumézil
Dice el pueblo de los jíbaros que fue el bondadoso Yus quien creó la tierra. Pero ésta, al principio, estaba completamente desnuda. Era necesario vestirla y la vistió con selva de árboles gigantes y plantas menores que iban a dar los más variados frutos.
Entre las ramas altas silbaba el viento solitario, unas veces como bestia salvaje, otras como pájaro llorón, y otras al modo del zumbido de las moscas. Entonces Yus dijo:
-¡Mi creación está todavía incompleta!… ¡Ahora corran cuadrúpedos y serpientes por el suelo! ¡Puéblense los árboles de pájaros cantores! ¡Vuelen y anden los insectos por donde quieran o puedan! Y eso fue.
La tierra no estaba completa todavía. Algo más faltaba. Entonces Yus subió a la copa del árbol más alto llevando en su diestra una hermosa jarra de oro. Con sus ojos divinos contempló su obra y notó que la flora inmensa se moría de sed.
-¡Sean los ríos y los lagos! –dijo. Y volcó su jarra llena de agua milagrosa sobre el suelo; y los ríos y los lagos fueron.
Faltaba algo más. De algún rincón secreto sacó una tela finísima de color azul, la echó hacia la altura y, sopla que sopla, la extendió en una comba infinita cubriendo la tierra con el cielo.
-¡Sobre este firmamento brillarán el Sol, la Luna y las estrellas, y cruzará el río Nayanza -agregó-, para que, cuando desborde, llueva en la tierra!
Y eso fue.
Pero faltaba algo más. Faltaba el hombre, pues Yus no estaba satisfecho con las criaturas animales que creara. Eran incapaces de comprender las maravillas de su obra. Y así subió un día al cráter del volcán Sangay, llevándose una porción de barro del valle Upano. Al borde de esa descomunal boca de la montaña, modeló un muñeco que parecía un hombre. Luego, en la gran hornilla del coloso prendió fuego y puso a cocer la figura antropomorfa, obteniendo lo que quería. Le bastó solamente el soplo de su alegría para que el muñeco sea el mismísimo hombre pleno de vida e inteligencia, a quien Yus le regaló cuanto había creado antes, y además una compañera para que la raza jíbara se multiplique y pueble sus inmensos dominios.
Georges Dumézil
LA CREACIÓN DE LA TIERRA Y EL CIELO
Relato mítico de los indios jíbaros de la amazonía ecuatorianaDice el pueblo de los jíbaros que fue el bondadoso Yus quien creó la tierra. Pero ésta, al principio, estaba completamente desnuda. Era necesario vestirla y la vistió con selva de árboles gigantes y plantas menores que iban a dar los más variados frutos.
Entre las ramas altas silbaba el viento solitario, unas veces como bestia salvaje, otras como pájaro llorón, y otras al modo del zumbido de las moscas. Entonces Yus dijo:
-¡Mi creación está todavía incompleta!… ¡Ahora corran cuadrúpedos y serpientes por el suelo! ¡Puéblense los árboles de pájaros cantores! ¡Vuelen y anden los insectos por donde quieran o puedan! Y eso fue.
La tierra no estaba completa todavía. Algo más faltaba. Entonces Yus subió a la copa del árbol más alto llevando en su diestra una hermosa jarra de oro. Con sus ojos divinos contempló su obra y notó que la flora inmensa se moría de sed.
-¡Sean los ríos y los lagos! –dijo. Y volcó su jarra llena de agua milagrosa sobre el suelo; y los ríos y los lagos fueron.
Faltaba algo más. De algún rincón secreto sacó una tela finísima de color azul, la echó hacia la altura y, sopla que sopla, la extendió en una comba infinita cubriendo la tierra con el cielo.
-¡Sobre este firmamento brillarán el Sol, la Luna y las estrellas, y cruzará el río Nayanza -agregó-, para que, cuando desborde, llueva en la tierra!
Y eso fue.
Pero faltaba algo más. Faltaba el hombre, pues Yus no estaba satisfecho con las criaturas animales que creara. Eran incapaces de comprender las maravillas de su obra. Y así subió un día al cráter del volcán Sangay, llevándose una porción de barro del valle Upano. Al borde de esa descomunal boca de la montaña, modeló un muñeco que parecía un hombre. Luego, en la gran hornilla del coloso prendió fuego y puso a cocer la figura antropomorfa, obteniendo lo que quería. Le bastó solamente el soplo de su alegría para que el muñeco sea el mismísimo hombre pleno de vida e inteligencia, a quien Yus le regaló cuanto había creado antes, y además una compañera para que la raza jíbara se multiplique y pueble sus inmensos dominios.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entradas mas leídas
-
Las varitas son herramientas muy populares paras los practicantes de la magia, tiene un simbolismo muy antiquísimo desde los cuentos de had...
-
La luna es sin duda, un símbolo misterioso y mágico que en mucho de los casos rige la forma de vida de diferentes criaturas y a su vez las ...
-
En ocasiones, cuando recién se inicia en estos temas, y no se esta familiarizado con los rituales, tienden a seguir pautas encontradas en l...
-
Los rituales son expresiones propias de nuestro ser, da forma y significado al lenguaje de nuestras vidas; a través, de los rituales mostra...



